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Los cimientos ideológicos de la Nueva Derecha en América Latina y el Perú

La "nueva derecha" en América Latina surge como una corriente disruptiva antisistema, marcada por la batalla cultural y la reacción contra la ineficacia institucional, más que por una agenda meramente económica. En Perú, este movimiento se manifiesta a través de una derecha radical que prioriza la seguridad y el orden, desafiando a las élites tradicionales y planteando un reto para la estabilidad democrática.

Publicado: 2026-07-31

El mapa político de América Latina atraviesa una profunda reconfiguración marcada por el ascenso de la denominada "nueva derecha" (Bukele en El Salvador, Santiago Peña en Paraguay, Daniel Noboa en Ecuador, Javier Milei en Argentina, Rodrigo Paz en Bolivia, José Antonio Kast en Chile y recientemente se sumaron Keiko Fujimori en Perú y Abelardo de la Espriella en Colombia).

Este fenómeno no representa una simple continuidad del conservadurismo tradicional o de los programas neoliberales del siglo XX. Por el contrario, surge como una respuesta directa al desencanto ciudadano frente a la ineficacia institucional, el estancamiento económico y el avance descontrolado del crimen organizado. Sin embargo, el factor diferenciador de esta corriente no es únicamente su pragmatismo electoral, sino su abierta inserción en la llamada "batalla cultural". A diferencia de sus predecesores, que solían ceder el terreno de las ideas y los valores a las corrientes progresistas (marcada por el feminismo, el enfoque de género, la inclusión de las minorías y la cultura woke), esta nueva fuerza despliega un estilo discursivo confrontacional y de corte antisistema, convirtiendo la disputa ideológica en el eje central de su estrategia de poder

En el ámbito regional, politólogos como Cristóbal Rovira Kaltwasser, argumentan que esta "nueva derecha" se caracteriza por la politización de la dimensión sociocultural por encima de la socioeconómica, lo que le permite movilizar no solo a los sectores acomodados, sino también a clases populares que profesan ideas conservadoras o demandan un punitivismo penal estricto contra la delincuencia. Siguiendo este enfoque, pensadores de la ciencia política analizan cómo estas fuerzas adaptan categorías de la teoría clásica.

Mientras el politólogo holandés Cas Mudde, define tradicionalmente a la derecha radical por su tríada de nativismo, autoritarismo y populismo, en la variante latinoamericana el nativismo es desplazado por un fuerte conservadurismo sociopolítico abocado a combatir la "ideología de género". Figuras como Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador o José Antonio Kast en Chile personifican este cruce de demandas de mercado y firmeza institucional. En el plano de las ideas, este giro encuentra su sustento teórico en divulgadores como el escritor argentino Agustín Laje, quien a través de obras como La batalla cultural busca disputar el "sentido común" de las sociedades frente a lo que consideran la hegemonía del postmarxismo del filósofo italiano Antonio Gramsci. Asimismo, espacios de articulación transnacional como el Foro de Madrid han cimentado la cohesión ideológica de estos liderazgos, sustituyendo el viejo énfasis puramente economicista por una decidida reacción de valores.

En el Perú, este fenómeno adquiere matices particulares debido a la crónica precariedad de su sistema de partidos y a la severa inestabilidad gubernamental de los últimos años. Investigadores locales como el politólogo Carlos Meléndez, explica que la emergencia de una nueva derecha peruana cobró fuerza inédita mediante la activación de una "identidad de base", un tejido social reactivo que coordina colectivos ciudadanos y agrupaciones conservadoras ajenas a las élites tradicionales.

Este bloque ha desplazado la vieja prudencia de los sectores conservadores del país para consolidar una oferta política explícita y competitiva. La reciente victoria presidencial de Keiko Fujimori en una reñida segunda vuelta frente al izquierdista Roberto Sánchez materializa en el Ejecutivo una plataforma de fuerte énfasis en la seguridad nacional y la lucha frontal contra el crimen organizado, en sintonía con la ola continental. Como argumenta el analista Alberto Vergara, el desafío peruano radica en que la legítima demanda de orden, gobernabilidad y reactivación económica no profundice la erosión institucional ni debilite la fiscalización mutua entre los poderes del Estado.

En conclusión, la nueva derecha latinoamericana y peruana demuestra que la política contemporánea ya no se disputa únicamente en los indicadores económicos, sino en las trincheras de la identidad, la autoridad y la cultura. Entonces ¿será verdad que la rebeldía se volvió de derecha? Tenemos debate para rato.

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Bibliografía consultada:

• Cannon, B., & Rangel, P. (2024). Resurgimiento de la derecha en América Latina. Nuevas coaliciones y agendas. Revista Afers Internacionals, (126).

• Laje, A. (2022). La batalla cultural: Reflexiones críticas para una nueva derecha. Hojas del Sur.

• Levitsky, S., & Ziblatt, D. (2023). Tyranny of the Minority: How to gather democracy from the brink. Crown.

• Meléndez, C. (2024). La nueva derecha radical de base en el Perú. Revista Desafíos, 36(2).

• Vergara, A. (2026). The Latin American New Right's Spin on History. Current History, 125(868), 43–48, Vergara Paniagua (2026).


Escrito por

WILLY ALVA ARCE

Abogado


Publicado en

Willy Alva Arce

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